lunes, 4 de mayo de 2015

Magia

Nací con el don de entender animales.
Desarrolle el don de silenciar a otros con argumentos.
Me entrené en el arte del entendimiento de las palabras ancestrales.
Y cultive la paciencia para poder predecir eventos.

Algunos lo llaman magia.
Otros lo llaman ocultismo o hechicería.
Algunos tratan mis palabras rápidamente como si causaran alguna hemorragia.
Creyendo que manejo a las palabras como cual carnicero su carnicería.
Que poco románticos.

Mis palabras no tienen color.
Aunque en este siglo muchos las tiñen por su daltonismo.
Algunos les agregan dolor.
Como si no fuese suficiente el significado que lleva en si mismo.

Ábrete sesamo
Levántate y camina.
Ven y bebe de este bálsamo
Hecho de la incertidumbre mas fina.
Ven y degusta este mal sabor
Causado por estas suaves rimas.

La eternidad me acompaña. O ¿Yo la acompaño a ella?
No se quien acompaña a quien. Pero desde siempre estamos juntos
Es aquella dama de vestido largo escarlata, corset y de cara delicadamente bella
Que me impide cerrar los ojos ante este mundo.

No puedo hacerle magia a un arbol.
Por ende, solo los humanos saben de lo que soy capaz.
Por eso, no es raro que mis palabras siempre son mágicas para alguien mas.
El requisito principal para que la magia ocurra es la deformación.

¿Por qué deformación? Permitanme.

Deformaré ideas , para transformar personas.
Haré , con mis palabras mágicas, que leviten de sus letargos.
Haré pausas en sus historias personales agregando comas.
Y los haré mas pesado poniéndoles su propia vida a su cargo.

La eternidad me acompaña, o ¿sera que yo la acompaño a ella?
No seré el comienzo de nadie, ni mucho menos seré su fin.
Soy aquel herrante que acompaña aquella eterna doncella.
Permitanme presentarnos.
Me acompaña la palabra. Y ¿yo? Bueno... Yo soy el mago Merlín.




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Amor

Tres tristes tragos tragué, Eres tú, es el otro, ya no sé.