martes, 19 de abril de 2016

Mundo de adjetivos

Le regalé mi talento a la nada aspirando encontrar compañía.
La nostalgía de la diferencia
y la melancolía del día a día
hacía mi estadía demasiado fría y con un exceso de espacio.

Mi talento no vale nada en la soledad, pensaba en mi niñez,
ahora en este principio de adultez me siento solo sin mi talento.
Es curioso pero lo he negado tanto que ya no recuerdo
mis capacidades, el límite supuesto a romper o la meta cercana a lograr.
No tengo por donde empezar o un fin el cual cumplir...
Nadie me dijo que yo mismo era mi talento y
fui yo mismo quien se regaló a la nada.

Y me regalé por temor al adjetivo.
Sí, al adjetivo, por culpa de ese ente calificativo
del verbo.
Donde cada hacer tiene un sin fin de correlativos en el diccionario
y donde se aprende a diario qué pega con qué.
Que si haces esto, eres un raro...
y si dejas de hacerlo eres igual de raro pero en otro sentido...
de pequeño el mundo me enseñó que la sociedad solo sabe
adjetivar a un mundo escazo de verbos...
Y en mi cuerpo quedaron los vestigios de aquellos adjetivos
disfrazado de falsos verbos.
De pequeño la vida que viví me confundió
si amar es en verdad un adjetivo, o un verbo.
Creo que allí, citando a Shakespeare, está la interrogante:
¿Adjetivo o verbo? he ahí el dilema.

sábado, 16 de abril de 2016

Magia

Solo en mi alma encontraras mis atributos...
Algo así escuché en una canción hace poco.
Debería agregar que solo en mi vidas encontraras lo que yo disfruto
y quizás solo en la mente de otros encontraré el acento de loco.

Encontré la llave a este mundo escrito.
Lugar donde pueden habitar los ogros, las fantasías, las realidades o algunos mitos.
Lugar donde existe una magia muy antigua que te hace vivenciar en tu cabeza
como se siente en amor, la amargura  e incluso los gritos.

Aquí solo hay palabras en silencio,
que invaden tu cabeza con ruido nuclear.
Aquí viven solo aquellos que han pagado el precio
que han adoptado el lenguaje como moneda principal.

Todo lo creado por el hombre puede deshacerse,
incluso podrían olvidar que se sienten mal si les parece.
Pero no todo desaparece...
¿O es que acaso creyeron que podrían detener lo que en este u otro mundo crece?

Las palabras se convirtieron en mi mejor magia
y la oración en mi mejor truco humanitario.
Yo solo me convertí en un mago de verborragia
que utiliza la palabra como su fuente de fuerza primaria.

martes, 5 de abril de 2016

Dudar

Doblamos los problemas como expertos en origami.
Leemos nuestros problemas con muchísima dislexia.
Contamos nuestra vida con efectos vocales.
Y escribimos nuestra vida con saliva en la arena.

Escuchamos los problemas ajenos distorsinados
por nuestra perspectiva.
Los juzgamos por expectativas primitivas cultures irrazonables.
Aconsejamos con consejos que jamás seguiríamos,
asegurando que es lo mejor aunque no les haga caso nadie.

Podemos molestarmos, o alegrarnos, por eventos las cuales
acrecentamos producto de nuestra experiencia previa.
También podemos amortiguar, o refractar, los mismos
eventos según nuestro interes.
Y todo esto lo hacemos al darle un significado adverso,
inverso o diverso al universo de eventos en los cuales estamos inmersos.

La cuestión, y en esencia mi confusión, es que
aún la humanidad discute por tener la razón.
Tener la razón sería como si aquellos que dicen tenerla
monopolizaran las razones del universo y le dieran a
todos la misma cuenta corriente, haciendo hincapié en
que solo hay un banco,y una moneda, existenteque posée
todo el dinero del mundo.
No hay banco competencias ni dinero diferente.
Solo hay un banco y una única cuenta corriente.

Tener todo el dinero, toda la razón, suena como ridículo ¿No es así?
Bueno, así mismo se ven cuando argumenta que la razón es porqué sí
o cuando aceptan pasivamente porque la mayoría dice que sí.

Entrada

Es curioso como parece más facil
entrar al infierno que al cielo. 

Estaba abriendo yo una puerta 
que parecía abrir con cualquier llave,
incluso la más torcida.
En la puerta había un letrero que decía:
Entrada prohibida. 
Pero la promiscuidad de la puerta ante cualquier 
llave parecía indicar lo contrario.

Luego de meter la llave y girarla para activar los engranajes
la puerta se abrió rapidamente de par en par;
la brisa me empujó hacia atrás
y mi piel se erizó ante unos halaridos salvajes...
yo no quería avanzar pero no sé en que momento
ya estaba adentro y la puerta promiscua se había esfumado.

"Malvenido" decía un letrero oxidado
que juré era un chiste de mal gusto.
Pero sin duda el bien se había acabado 
y lo que venía distaba de una bienvenida.




Amor

Tres tristes tragos tragué, Eres tú, es el otro, ya no sé.