Doblamos los problemas como expertos en origami.
Leemos nuestros problemas con muchísima dislexia.
Contamos nuestra vida con efectos vocales.
Y escribimos nuestra vida con saliva en la arena.
Escuchamos los problemas ajenos distorsinados
por nuestra perspectiva.
Los juzgamos por expectativas primitivas cultures irrazonables.
Aconsejamos con consejos que jamás seguiríamos,
asegurando que es lo mejor aunque no les haga caso nadie.
Podemos molestarmos, o alegrarnos, por eventos las cuales
acrecentamos producto de nuestra experiencia previa.
También podemos amortiguar, o refractar, los mismos
eventos según nuestro interes.
Y todo esto lo hacemos al darle un significado adverso,
inverso o diverso al universo de eventos en los cuales estamos inmersos.
La cuestión, y en esencia mi confusión, es que
aún la humanidad discute por tener la razón.
Tener la razón sería como si aquellos que dicen tenerla
monopolizaran las razones del universo y le dieran a
todos la misma cuenta corriente, haciendo hincapié en
que solo hay un banco,y una moneda, existenteque posée
todo el dinero del mundo.
No hay banco competencias ni dinero diferente.
Solo hay un banco y una única cuenta corriente.
Tener todo el dinero, toda la razón, suena como ridículo ¿No es así?
Bueno, así mismo se ven cuando argumenta que la razón es porqué sí
o cuando aceptan pasivamente porque la mayoría dice que sí.
Todo aquel que pueda entender la magia de las palabras que aquí les dejo merece el título de rey. Ya que, entender mi magia es un lujo y , por supuesto, es el lujo que tiene por título este espacio.
martes, 5 de abril de 2016
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