martes, 5 de abril de 2016

Entrada

Es curioso como parece más facil
entrar al infierno que al cielo. 

Estaba abriendo yo una puerta 
que parecía abrir con cualquier llave,
incluso la más torcida.
En la puerta había un letrero que decía:
Entrada prohibida. 
Pero la promiscuidad de la puerta ante cualquier 
llave parecía indicar lo contrario.

Luego de meter la llave y girarla para activar los engranajes
la puerta se abrió rapidamente de par en par;
la brisa me empujó hacia atrás
y mi piel se erizó ante unos halaridos salvajes...
yo no quería avanzar pero no sé en que momento
ya estaba adentro y la puerta promiscua se había esfumado.

"Malvenido" decía un letrero oxidado
que juré era un chiste de mal gusto.
Pero sin duda el bien se había acabado 
y lo que venía distaba de una bienvenida.




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Amor

Tres tristes tragos tragué, Eres tú, es el otro, ya no sé.