Me disculpo por mi cinismo
y mi falta de hipocresía,
pero no soy lo que dirán
y lo que soy no sé si lo diría
Admito que a veces me aíslo bastante en mi mismo
pero el que mucho abarca poco aprieta
y quizás por eso vivo sofocándome a mi mismo.
Me escudo en la inteligencia
y en todo lo intelectual.
Me obligo a aprender
pero me niego a aprender olvidar.
Admito a regaña dientes que mi intelecto
es proporcional a lo que siento.
Y vivo en el dilema si razono lo que siento
o si siento lo que razono.
Quizás eso es una preguntar circular
y es quizás la razón por la cual
el círculo es mi figura geométrica favorita.
Creo que me decido aislar
porque hay mucho que pensar y , por ende, mucho que sentir.
Y como el nexo entre mi razón y mi sentir está rota
creo fantasías cortas
mediante poemas que nunca releo.
Es como crear un puente y nunca usarlo
es como soñar hablar y nunca hablarlo.
Pero ahora me cuento historias,
en lugar de hacer poemas.
Ahora no solo uso puntos sino también comas.
Ahora soy capaz de cruzar ese puente sin pelea.
Ahora soy capaz de integrar el punto y la coma.