Soy un pésimo lector
y aun peor escritor
Me incomoda la silla y la ropa mientras leo.
Me astilla,
me da calor y me duele la espalda.
Me aburre la sincronía de los símbolos... creo.
No puedo describir cuanto me estorba la calma.
La silla es cómoda,
la escritura no tanto.
Digo cosas que no quiero decir
para luego decir a voz alta lo que calle.
Hipócrita.
Como quien le cobra a alguien que no sabe que le debe.
Incoherente.
Pero, igualmente,
anoto en mi libro diario quien me debe afecto.
No lo pedí, no lo dio pero yo les juro que me debe,
alguien debe pagar el precio de mis creencias imperfectas.
Me hierve la sangre y se me eriza la piel de la espalda.
La corbata me encorva y me ata a la jornada laboral.
Estoy cansado de esta vida secuencial
quiero un salto visceral
y silencio.
Supongo que este es el precio a pagar,
por ser un necio actoral
y un negligente de aprecio