Y sí, al final me olvidé de ti tanto como de mi.
Tanto de como lo que fui y de lo que hubiese sido junto ti.
Y al final mi dulce melancolía supera las ganas de hacer las paces con la sanidad.
Abrazando la tristeza con tanta intensidad
que los brazos me terminando doliendo...
ya que desde el principio fuiste la agonía que enamoró a mi calamidad.
Fuiste la sonrisa inaudita y rota que besaba mi boca y desgarraba mi espalda...
Fuiste el pasado que ahorca mi alma y la fragmenta en prismas.
Y, ahora, solo soy la ausencia de tu boca rota con rasgos de calamidad.
Ahora soy el desgarro ahorcado de un alma fracturada
unida con la insania de una mente que rehúsa a irse.
Todo aquel que pueda entender la magia de las palabras que aquí les dejo merece el título de rey. Ya que, entender mi magia es un lujo y , por supuesto, es el lujo que tiene por título este espacio.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Amor
Tres tristes tragos tragué, Eres tú, es el otro, ya no sé.
-
Escribí textos que decid í borrar por no discutir, no me sale explicarme. Discutimos siempre: por teléfono, en persona, con mis amigos, con...
-
Estaba siguiendo el sonido de los pocos: pocos amigos; pocas ideas; pocas caricias. Poco a poco me fui acercando a lo que a pocos le importa...