domingo, 28 de octubre de 2018

Duelo y ¿renuncia?

¿Darías tu vida por un minuto en el cielo?
¿Qué tanto es el anhelo
que decides derretir el hielo
y bañarte con esa agua fría hasta el cuello?

Me pregunto sobre que significa renunciar
y el costo que conlleva...
Renunciar es olvidarte de lo que puede pasar
y recordar en lo que en la memoria queda.

Me encuentro invadido 
y rodeado
por la oscuridad que me brindan mis ojos cerrados
y el apoyo de la palmas de mis manos.

Pareciera que daría mi vida por un minuto
y ese espacio de tiempo y distancia parece tan diminuto
que parece una locura;
pero esta criatura 
que invade mi cordura
ansía con premura
un acto bruto.

No es el minuto si no la inversión.
No es solo la inversión si no el costo.
El costo lo pago en tiempo,
tiempo que es finito.
Finitud que va en segundos
segundos en los que sufro;
sufrimiento que me agota
y agotamiento que indica que puede ser una mala inversión.


Apnea

Y aquel plato bruto
de aquí a plutón
haciendo apnea a puro pulmón
y con escorbuto.

Carente de sueño
de espacio
 y de empeño.

Viviendo 1 hora a la vez porque un día de demasiado.
Comiendo por grano de arroz en lugar de a bocados.
Con múltiples ideas pero ligeramente desorganizado.
Con ganas de empalmar mis ojos porque siento que veo todo exacerbado


sábado, 27 de octubre de 2018

Odisea

Hoy es de esos días nostálgicos
donde abrazo mi edredón esperando que fuese ella.

Dónde me da ansiedad tomarme un café donde tal vez la vea.
Dónde quiero besarle la frente y que ella me abrace fuerte.
Dónde quiero escucharla cantar y que me diga que es un lujo tenerme.
Quiero cerrar los ojos y como antes oler ese perfume que genuinamente me calmaba.
Dónde esa paz se liberaba de forma osmótica
y de forma casi metódica me aliviaba el alma.
Quiero que bese mi espalda y que me diga su longitud en caricias
Y que en ese proceso sienta que se libera esa carga
que me hunde en este océano de desasosiego tan inmenso...

En el proceso de redacción de esto imaginé una de las sirenas
que atacaron el barco de Ulises.
Y ando dubitativo si debería amarrarme o no al mástil

martes, 23 de octubre de 2018

1/4

A un cuarto de distancia
y a un cuarto para las ocho,
cuatro personas estaban pero dos nunca se vieron.
Ese día una persona llegó desconsolada a su casa
y se encerró en su cuarto.

lunes, 15 de octubre de 2018

Dolor

Esa mano que aprieta tu tráquea
es la misma que se traquea los dedos para liberar estrés,
la misma mano que se le cae el café
y la misma que empieza y concluye peleas.

Esa que quiere deformar el espacio
del cielo y del cielo raso.
Ese que transforma el espacio de tu puerta en astillas,
esa que te tapa la boca para evitar que salga saliva,
ese que te ayuda a ingerir tu comida,
esa que sostiene tu cabeza cuando ya tu cuello está agotado.

Son aquellas manos que recoge agua de ríos,
posos,
ojos,
y causas perdidas.

Esas manos que me recuerdan que la vida es actualmente dolor
porque de otra manera quizás lo ignoraría.



sábado, 13 de octubre de 2018

El faro

Trastornaron el atardecer de mis brazos
y los naranjas felices
de algo que ya técnicamente sanó,
me recuerda otras heridas recientes
que aun no han sanado.

Este cálido ocaso
aun sangra de faro a timón.
Y este mar se entiende mal
y gira errante de babor a estribor.

Este faro alumbra algo que mi intuición decía
y que otras luces tapaban.
Este brazo me recuerda a que las decisiones son mías
y que trastornaron el amaban.

Espero poco a poco ver la luz propia de este faro
y que alumbre golondrinas...
volando y liberando
aquella idea posesiva
que castiga y posee a este faro.



Huesos y plomo

Estos son meses de náuseas y abusos
al uso y desuso 
del genio que se alejaba del teclado.
Es el tiempo de un yo desbloqueado
que había sido amarrado
y que se movió de donde él mismo se puso.

Náuseas por un estupor inenarrable,
por una molestia inefable,
por una credulidad inflamable
ante cualquier chispa de historia contable.

Chispa de cualquier historia que ignita en vida, ajena,
y que parece llegar sin importar el cómo.
Historia ajena que llegó tanto a las venas
que parece que me intoxicó con plomo
y ahora el sistema circulatorio pesa el doble.

Circulación que rompe huesos
y tuerce cartílagos...
Y solo quedan tiempos y secuelas de intoxicación ignorante
vía parlante
que me estrangulaba hasta matarme
y, como aquel que ignora, desconocía el motivo de su asfixia.






Golpes al verbo

Un "te lo dije" sonrió sarcasticamente
y siempre lo supe estuvo evidente...
la ironía de a veces tener la razón
aunque lo nieguen constantemente.

Estoy molesto por el abuso del presente
al que le responden que actualmente
la cosa es así.

En ese momento debí decidir por mi
y decir que no lo acepto así
pero decidí
estar ahí
porque me preocupaba.

En este momento convivo con lo que supuse
y con una mentira larga
unas palabras amargas
y con ese recuerdo de besos de buses.

En este momento presente lidio con una mentira a luces
que me alumbraba la cara.
Me alumbraba cual pendejo y yo solo ignoraba
porque para mi brillaba más
el hecho que me dijeran
que eran otras luces.

Y de último momento hay un ciclo de abusos
al verbo por sentir profanada las caricias
y un faro que me alumbraba.
De ultimo momento solo hay uso
de aquella malicia
que se encontraba sosegada.


sábado, 8 de septiembre de 2018

El velorio de un desaparecido

Hubo un desaparecido
y en el pueblo nadie tuvo permitido
llorar.
Hubo un cielo caído,
y a pesar del ruido,
era inútil esquivar.

Aquel desaparecido
por el bien de los familiares
se le decidió velar.
Solo que los familiares sabían que era un ataúd vació
lleno de cuerpos florales
porque no se sabía donde el cuerpo podría estar.

Saber sí era un cuerpo vivo o en muerte,
caminante o inerte,
en su finitud o en su para siempre.

Se decidió velar a un desaparecido
porque se pensó que eso calma podía dar.
Y al no tener el cuerpo del perdido
solo queda escoger uno de los dos estados para así poder avanzar.

El caso de un desaparecido
siempre resulta complicado.
Es difícil saber si ese velorio fue para un vivo perdido
o un muerto no hallado.





domingo, 15 de abril de 2018

Yo melancolía

Y sí, al final me olvidé de ti tanto como de mi.
Tanto de como lo que fui y de lo que hubiese sido junto ti.
Y al final mi dulce melancolía supera las ganas de hacer las paces con la sanidad.
Abrazando la tristeza con tanta intensidad
que los brazos me terminando doliendo...
ya que desde el principio fuiste la agonía que enamoró a mi calamidad.
Fuiste la sonrisa inaudita y rota que besaba mi boca y desgarraba mi espalda...
Fuiste el pasado que ahorca mi alma y la fragmenta en prismas.
Y, ahora, solo soy la ausencia de tu boca rota con rasgos de calamidad.
Ahora soy el desgarro ahorcado de un alma fracturada
unida con la insania de una mente que rehúsa a irse.


jueves, 22 de febrero de 2018

Momentos

Hay momentos cúspides
y otros de estupidez.
Hay otros de sagacidad
y otros de estres.
Hay momentos en lo que no quieres que llegue el momento
y hay otros que simplemente anhelas que llegue.
Hay momentos que duran todo el tiempo
y otros momentos se apilan como un pliegue.

Conseguiste lo que anhelabas
pero cuando lo conseguiste te diste cuenta que no lo querías.
ya que hiciste trampa mientra lo encontrabas
sacrificando tu alegría.

La plusvalía del acto
causó un éxodo emocional
que no sabes a donde va llegar
o si llegó y no sabes dónde se asentó.

Retomando

Y después de un tiempo fuera
el inepto en algunas cosas de la vida volvió a escribir.
Tiene mucho que decir y poco que narrar.
Nada volvió a empezar
y algunas cosas se acabaron,
 para sobrevivir en este mundo insano,
a veces es interno del que les hablo,
se volvió imperativo volver a golpear el teclado
y aprender a dejar ir.

No quería volver a escribir
no les quiero mentir
ya que sentía que retomar este hábito
era fumarme un cigarro tras otro.

Pero me lo voy a permitir
porque me queda demasiado por sentir
y de vez en cuando fumarse un cigarro mientras haya pálpito
es evitar la muerte de un potro.

Amor

Tres tristes tragos tragué, Eres tú, es el otro, ya no sé.