miércoles, 17 de noviembre de 2021

Carrera de ensueño

Mis pesadillas compiten para ver cuál es más dolorosa,

angustiosa.

Tanto que a veces siento que desestructuran mis versos

para volverlos prosas.

Y, por más inaudito que suene la cosa,

mis sentimientos se han vuelto en sí una zona escabrosa

en la que cualquier pequeño agujero se vuelve fosa,

análogo a la extensión de la terminación de este verso.


Tengo un podio de pesadillas semanales

y muchos competidores.

Tengo atletas de élite

causándome taquicardia por su (mi) buen desempeño.

Tengo angustias vicerales

que acosan mis dolores.

Tengo gourmets en deleite

incendiándome con agua y aceite,

haciendo platillos para comensales...

Y, lo más angustioso, es que despertar 

implica empezar posibles nuevos dolores.


Sin mucho empeño

me convertí en el hogareño aislado del exterior.

Estos atletas me angustian despierto, mientras descanso, mientras sueño,

y ya ni sé qué es peor.

domingo, 7 de noviembre de 2021

La cicatrices sangran

A veces solo quisiera apoyar mi cabeza en alguien
para dejar de pensar algo en concreto.
Sin embargo, apoyar suavemente mi cabeza en el concreto
es el consuelo que tengo cuando no hay nadie.

Estar solo es complicado.
Sentirse solo es devastador...
Es deprimirte entre bocados
porque el tiempo es limitado
y de alguna u otra manera eres un trabajador.

Consigo apoyo cuando mis codos se apoyan en mis piernas
y mis palmas me cubren los ojos.
Mis palmas terminan siendo el caudal de mi alma,
alma que se me sale por la ventana que todos miran.

Me dejaron de importar las rimas.
Sin embargo de una u otra manera sigo rimando.
Tengo heridas de las cuales no hablo por grima
y creo que es por eso me las cicatrizo tatuando.

Tengo heridas que no terminan de sanar.
Su partida cuando más necesitaba apoyo 
me dejó con una impermeable soledad
que por razones obvias no se apacigua cuando lloro.

Tengo heridas que no sanan con llanto;
Tengo heridas que me hacen llorar tanto
que si las lágrimas fuesen la sangre del alma
hubiese muerto desde quien sabe cuando.

Tengo heridas que me hacen querer amputarme el llanto,
para cambiar de cada cuanto...
o quizás sólo porque no sé lidiar con tanto.

Esta herida fue dejar a naufragio
una embarcación que venía golpeada.
Esta herida fue saber que el único apoyo de la embarcación
son las dos palmas que son el caudal de mi alma.
Esta cicatriz es saberse sensible a confiar en el otro.
Esta cicatriz es el recordatorio de alguien a quien amaba
y por decisión
escogió el tipo de calma
en donde se alejaba del otro.

Esta es una cicatriz que todavía sangra.

Amor

Tres tristes tragos tragué, Eres tú, es el otro, ya no sé.