lunes, 26 de abril de 2021

Los Lakers

Sonrío, sin querer, al verla en redes sociales.

Inclusive cierro los ojos y recuerdo su olor particular

difícil de precisar

pero fácil de distinguir.

Esos hoyuelos en las mejillas

y esos ojos achinados al sonreír

me siguen erizando suavemente la piel

y me hace suspirar con una calma difícil de describir.


Hoy es abril y sé poco de ella.

Me gustaría imaginarme que eso cambiaría en un futuro.

Pero en este momento ella trabaja en ella,

y no sé si haya espacio para Arturo.

Yo la seguiré mirando,

animando de lejos

cual porrista de los Lakers.

Yo la seguiré mirando -en esas historias,

y contaré esas historias, ante el papel, cual recuerdos de viejo

sin saber si el momento en que se acerque, llegue.


Aunque supongo que también he cambiado,

en ves de correr y de hacer lo imposible

para estar a su lado

me di cuenta que respeto su espacio

porque también aprendí a querer el mío.

Y aunque es un poco duro de aceptar

no sé cómo estar

y en lugar de estar sin saber

prefiero pausar el estar

para conocer

me.


Es un espacio distante mutuo

mediado por un parcial silencio.

No conozco la pintura al otro lado del lienzo.

Pero, al menos por este instante, necesito descubrirme

para estar a gusto.






domingo, 11 de abril de 2021

Pestañas secundarias

El block de notas siempre en pestaña secundaria
porque para digerir lo que como debo prepararlo.
Pero, cual flojo, omito esa pestaña
a discreción inconsciente,
para luego sufrir de inapetencia primaria.

No olvido lo que me pasa.
Pero lo que pasa si lo olvido por un tiempo.
Como si lo propio fuese diferente al hecho en concreto.
Pero, como siempre, le falto el respeto a su efecto en el tiempo 
y recuerdo que por más que se mire al cielo 
los pies pisan, usualmente, concreto.

Olvidé mencionar que tengo muchas pestañas secundarias
porque siento que tengo mucho que decir.
También olvidé mencionar que soy fanático de cerrarlas
sin escribir.
Soy sólo un hipócrita que se la pasa con hambre de decir
pero sin ánimo de prepararlas.

Si me aliento a mi mismo preparo un buffet
y sufro de indigestión.
Si no me aliento en lo mas mínimo
sufro de anorexia hasta que se me baja la tensión.
No parece haber punto medio en mi ingesta.
Parece ignorar toda experiencia.
Siento que vivo en un estado sempiterno de gula o inapetencia,
y lo peor de todo esto es que me gusta cocinar.


 






Amor

Tres tristes tragos tragué, Eres tú, es el otro, ya no sé.