miércoles, 22 de octubre de 2025

Mesa para dos

Querida melancolía,

puntual pero sin cita. 

Me indigna que sepas que eres ingrata

pero por mi forma de ser, siempre bienvenida.


En horario estelar, como de costumbre.

Hay sobras sobre la mesa.

¿Que si sobras? Por supuesto, es octubre.

¿Dónde esta la cortesia? Eso es para la visita o para la realeza.


Mi política de puertas abiertas me condena.

Me condena a recibir visitantes indenseados.

La puerta queda abierta de par en par con una cadena...

Una cadena de pensamientos indeseados.


¿Puedes comer y largarte? 

Siento que larga será esta espera que me come.

¿Puedes aunque sea hablarme?

Silente y de mar genio, sin importar lo que tome.


¿Ni las gracias antes de irte? No me sorprende.

Incordiando solo para comer, como siempre.

No sé a qué viniste y sin decir nada te has marchado,

solo me queda una mesa sucia y un último bocado.


jueves, 16 de octubre de 2025

Caricias digitales

Que irónico es negar la calma distante

y escoger el conflicto presencial.

Se romantiza la distancia agobiante

y se minimiza el dolor digital.


Quizás simplemente soy un masoquista.

Disfruto que me peguen para sanar.

Quizás es solo eso, un masoquista

que busca que le peguen para poderse quejar.


La palabra sin presencialidad es soga.

Soga que raja y ahorca...

Siento, y cuanto lo siento, que esta vida se acorta

con este amor digital.


Es doloroso saber que las manos que escriben esto

son las mismas que extrañan los textos.

Es irónico saber que escribir no es mas que un pretexto

para volver a sentir esa caricia digital.



Amor

Tres tristes tragos tragué, Eres tú, es el otro, ya no sé.