La cuerda entre la yema de los dedos y la tastiera
el arco en un vaivén muy parecido al movimiento de cadera
la postura erguida perpendicular a la silla
y el sonido dice presente, la música se vuelve mía.
Mi vida en el centro de mi pecho,
mi convicción en una dirección aunque puede zigzaguear
mi postura, como mi filosofía, tan transparente como pueda pasar
y vivo porque poseo mi derecho.
La presión en la cuerda lastima la yema de mis dedos,
el sonido de la vibración es excelso y exquisito.
Mover aquel arco causa fatiga y sin duda es todo un reto
pero es la ausencia de un grito ahogado y la presencia de un auténtico grito...
De libertad, de sinceridad, de aquellas verdades que desconocemos
y para para buscarle explicación inventamos mitos...
Este es el mito de mi vida.
Cometer errores lastima mi esencia.
Pero hacerlo luego mejor se vuelve reforzante y emocionante.
La disciplina y lo constante suele distanciarme de lo importante
pero encontrar el dominio de mi propia vida me hace acercarme más
a esa esencia que parecía solo lastimarse.
Sin duda la yema sufre con la práctica.
Sin duda la vida duele cuando la vives.
Pero no hay que la yema se endurece con la práctica mientras dominas el sonido...
Tampoco hay duda que vivir la vida hace que esta tenga sentido.
Todo aquel que pueda entender la magia de las palabras que aquí les dejo merece el título de rey. Ya que, entender mi magia es un lujo y , por supuesto, es el lujo que tiene por título este espacio.
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