viernes, 20 de noviembre de 2020

A veces

 Me motiva más lo que desconozco

que lo que sé.

Quizás por eso vivo en un malestar tosco

que me es insuficiente lo conozco

y me sosiega lo que conoceré

miércoles, 28 de octubre de 2020

El mago Art

Dejé de buscar adicciones sin colores
y decidí escoger dicciones de palabras.
Decidí dejar mi ambición en ligas menores
y ascender a un mundo de visión sin tablas.

Estuve encerrado sin querer queriendo.
Pero con el tiempo terminé queriendo dejar de estarlo.
En mi encierro alguien ya no me estaba queriendo,
y yo no me encontraba ni a mi mismo para hablarlo.

Mi búsqueda se hizo basta,
sin embargo no bastó.
ya que al que el cielo se le encogió
ningún planeta le basta.
Tuve días en lo que solo pensaba: ya basta.
Y esa bastedad siempre me sobrecogió.

Al final,
y sin más nada,
tomé una bocanada de aire 
y me lancé por una cascada.
Estuve inmerso 
en esa bastedad que ahogaba
y recordé que 
la única marea que podía asfixiar a este mago
es, solo, la que él mismo invocaba.

Y, para mi suerte,
recordé que:
La apnea a pulmón es mi mejor habilidad;
Mi lujo son las palabras;
Mi mejor magia siempre será de viento;
Y que soy rey y mago, al mismo tiempo.





lunes, 23 de marzo de 2020

Sinsinat en Bucarest

Hay una melodía en mi cabeza,
como un Sinsinat en Bucarest
que acabaré
en algún momento
por dónde empecé;
es decir, inventando palabras que no sé
solo para poder ponerle nombre a eso
que tampoco sé qué es.

La melodía en mi cabeza es triste y desolada
ahumada con leña vieja
y cansada.
Mi boca está cerrada y mis ojos abiertos.
Mis ojos se comunican con mi boca
por el agua en mis mejillas.
Ya las cosas no riman
y esta idea loca
me hace trizas la boca
y aun no rima.

Sigo pensado qué es el Sinsinat en mis mejillas
y porqué hice alusión a Bucarest.
Porque el Sinsinat va más allá del lugar por dónde corren las lágrimas
pero no tan allá como para desaparecer.

¿Cómo se consuela sin cinismo
cuando la persona que ves llorar
no es más que por cansancio de sí mismo?

Todos hablan de tapar el sol con un dedo
pero nadie menciona cómo engrapar
dos mitades para juntar un abismo.

Nadie habla de cómo se cose un suspiro cortado por el llanto,
cómo se detiene un alboroto,
cuántas cortadas llevan tus manos para pegar un espejo roto,
ni dónde está la línea para saber qué tanto ya es demasiado.

Nadie dice nada.

Y yo tampoco.

Así es mi Sinsinat en Bucarest, silencioso.



Amor

Tres tristes tragos tragué, Eres tú, es el otro, ya no sé.