y decidí escoger dicciones de palabras.
Decidí dejar mi ambición en ligas menores
y ascender a un mundo de visión sin tablas.
Estuve encerrado sin querer queriendo.
Pero con el tiempo terminé queriendo dejar de estarlo.
En mi encierro alguien ya no me estaba queriendo,
y yo no me encontraba ni a mi mismo para hablarlo.
Mi búsqueda se hizo basta,
sin embargo no bastó.
ya que al que el cielo se le encogió
ningún planeta le basta.
Tuve días en lo que solo pensaba: ya basta.
Y esa bastedad siempre me sobrecogió.
Al final,
y sin más nada,
tomé una bocanada de aire
y me lancé por una cascada.
Estuve inmerso
en esa bastedad que ahogaba
y recordé que
la única marea que podía asfixiar a este mago
es, solo, la que él mismo invocaba.
Y, para mi suerte,
recordé que:
La apnea a pulmón es mi mejor habilidad;
Mi lujo son las palabras;
Mi mejor magia siempre será de viento;
Y que soy rey y mago, al mismo tiempo.
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