Joven Alicia ¿Le temes a la muerte?
-Por supuesto que sí. Aunque no puedo precisar
si es la muerte misma o como ésta va a llegar.
Curioso. Y si yo te dijera que sé
como vas a morir.
-Me haría dos preguntas. La primera sería
el como lo sabes y la segunda sería cuando.
Supongamos, porque podemos suponer, que
yo te mataré en los próximos quince minutos
¿Le temerías a la muerte?
-Es complejo Merlin ya que cambiarían las preguntas,
ahora serían si dolería y porque.
¡Maravilloso! Descubrimos que el tiempo cambia
las preguntas. Ahora supongamos un poco más.
¿Qué pasaría si yo te dijera que te mataré en unos
cincuenta años asfixiandote?
-Me preguntaría durante cincuenta años porque lo harías.
Es curioso que una manera de vivir tu vida sea temiendole a la muerte.
Sigamos ¿Sólo queda responder el por qué?
-Sí.
Lo haría porque sencillamente soy capaz de hacerlo
¿Ése es motivo suficiente para ti?
-No. Pero es un motivo que permite premusir muchos
otros motivos, así que inevitablemente me terminé formando
una idea que puede ser la verdadera, o no, causa de mi muerte presupuesta.
Merlín...
Dime Alicia.
-Si me mataras dentro de cincuenta años
me daría mas miedo vivir que morir.
¡Oh! Esplendido ¿Saber como vas a morir te
hace tenerle miedo a vivir?
-No estoy segura, pero así lo siento hoy.
Y ¿Sí fueses eterna Alicia?
¿Si fueses eterna le tendrías miedo a vivir?
-Por supuesto.
¿Por qué?
-Porque saber que no voy a morir
me hace temerle a la única cosa que con certeza pasará.
Y ¿Cuál es esa?
-Que con certeza voy a vivir.
Certeza...Te dejaré un último supuesto el cual no quiero
que respondas, escucha atentamente: Dentro de cincuenta años
yo, Merlín, te daré el don de la inmortalidad. Ahora Alicia
¿A qué le temerías en esos cincuenta años? ¿A no morir
hasta que yo te de vida eterna o a vivir sabiendo que puedes morir?
Todo aquel que pueda entender la magia de las palabras que aquí les dejo merece el título de rey. Ya que, entender mi magia es un lujo y , por supuesto, es el lujo que tiene por título este espacio.
miércoles, 23 de diciembre de 2015
jueves, 3 de diciembre de 2015
Condenado al Lenguaje
Es libertad,quizás, una de las mentiras mas lindas del lenguaje.
Claro está que se puede ser libre dentro de cierto rango,
uno los llaman bien y mal, correcto o incorrecto...
-¡En efecto! Mi querida Alicia.
Pero algo no está bien, se puede ser libre más allá del bien y el mal.
Permíteme explicarme:
Condenamos todos al nombre, para luego entrar en una categoría.
Le dimos a la libertad cualidad de acción para poder ejercerla.
Luego dijimos que aquellos categorizados son libres
siempre y cuando su ejercicio sea excluyente del resto de la gente.
-Correcto.
¿Qué clase de mentira es esa?
Sin duda entiendo el libertinaje y la anarquía.
Entiendo la fijación de límites.
Pero si somos libres ¿Para que los querría?
-Porque sólo los individuos pueden ser libres.
Libres de contexto y cultura, pero sujetos al tiempo biológico.
En cambio los sujetos inevitablemente nacemos sin libertad al infinito
y con el tiempo de vida se acorta más el espaciop
¿Esto no te suena lógico?
Permíteme, imagina que no se hubiese definido nunca
la libertad.
¡Mejor aún! Imagina que las cosas imposibles de definir
son en realidad totalmente libres.
Libres del contexto gravitatorio del lenguaje y la mente.
Libres de definición, no están ni son; ni estarán ni serán.
-Y ¿Cómo sabes que existe?
¡Basta! no la tildes de existencia o carencia.
Es un plano fuera de la mismísima esencia
inimaginable,impensable, incalculable si quiera.
-Pero Alicia... según tu criterio es imposible ser libre.
La libertad que quiero profesarte es aquel mundo fuera
de las barreras en las que se puede ser libre de otra manera.
Verdaderamente libre, o no, lastimosamente imaginar el infinito
en una mente finita es,quizás, el absurdo más hermoso imaginado.
¡Vamos liebre! Acompáñame a escaparme del lenguaje
-Suena a locura
¿No te convence?
Mi invitación es a liberarte del rango del lenguaje,
es liberarte de la mismísima libertad.
-Pero ¿Qué seriamos sin lenguaje?
No sé que seriamos. Sólo te puedo afirmar
que ya no seremos, porque ser es depender del lenguaje.
-¿Nos libraríamos de todo?
De todo también depende del lenguaje.
Pero para seguir con tú idea, nos librariamos hasta
de la muerte.
-¿Y de la vida?
Por supuesto.
Claro está que se puede ser libre dentro de cierto rango,
uno los llaman bien y mal, correcto o incorrecto...
-¡En efecto! Mi querida Alicia.
Pero algo no está bien, se puede ser libre más allá del bien y el mal.
Permíteme explicarme:
Condenamos todos al nombre, para luego entrar en una categoría.
Le dimos a la libertad cualidad de acción para poder ejercerla.
Luego dijimos que aquellos categorizados son libres
siempre y cuando su ejercicio sea excluyente del resto de la gente.
-Correcto.
¿Qué clase de mentira es esa?
Sin duda entiendo el libertinaje y la anarquía.
Entiendo la fijación de límites.
Pero si somos libres ¿Para que los querría?
-Porque sólo los individuos pueden ser libres.
Libres de contexto y cultura, pero sujetos al tiempo biológico.
En cambio los sujetos inevitablemente nacemos sin libertad al infinito
y con el tiempo de vida se acorta más el espaciop
¿Esto no te suena lógico?
Permíteme, imagina que no se hubiese definido nunca
la libertad.
¡Mejor aún! Imagina que las cosas imposibles de definir
son en realidad totalmente libres.
Libres del contexto gravitatorio del lenguaje y la mente.
Libres de definición, no están ni son; ni estarán ni serán.
-Y ¿Cómo sabes que existe?
¡Basta! no la tildes de existencia o carencia.
Es un plano fuera de la mismísima esencia
inimaginable,impensable, incalculable si quiera.
-Pero Alicia... según tu criterio es imposible ser libre.
La libertad que quiero profesarte es aquel mundo fuera
de las barreras en las que se puede ser libre de otra manera.
Verdaderamente libre, o no, lastimosamente imaginar el infinito
en una mente finita es,quizás, el absurdo más hermoso imaginado.
¡Vamos liebre! Acompáñame a escaparme del lenguaje
-Suena a locura
¿No te convence?
Mi invitación es a liberarte del rango del lenguaje,
es liberarte de la mismísima libertad.
-Pero ¿Qué seriamos sin lenguaje?
No sé que seriamos. Sólo te puedo afirmar
que ya no seremos, porque ser es depender del lenguaje.
-¿Nos libraríamos de todo?
De todo también depende del lenguaje.
Pero para seguir con tú idea, nos librariamos hasta
de la muerte.
-¿Y de la vida?
Por supuesto.
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