Una dama de traje corto vestida de rojo y negro
Otra con vestido largo grisáceo de apariencia fantasmagórica.
El vestido se tornó gris producto del encierro.
Y el vestido combinaba con su cabello largo de manera sutilmente armónica.
Son dos damas sin nombre y sin dueño,
que me acompañan durante mis pasajes
La dama de negro y traje corto viste al estilo Burlesque, con encajes
Permitanme y se las enseño.
Habla en una voz tan alta que solo yo la escucho
Conmigo habla de hace mucho.
La conocí en un debate de ideas intelectual.
Debate que se mantiene hasta el dia de hoy, y aun no le logro ganar.
Es un rojo fuerte , pero no pasión.
Es un rojo acción
que fulmina con precisión
Y hace sucumbir al indeciso.
Gobierna, con sadismo, el paraíso de cualquier sumiso.
Hace lo que quiere, hizo lo que siempre quizo.
Cabello medianamente largo, piel muy blanca, tacones y cabello liso.
Camina en alfombra roja.
Pero menos rojo que su vestido
Hace sonrojar a cualquiera con su ligero atrevido
Y hace lo que se le antoja.
Es zurda para escribir
Es zurda para hablar
Es zurda para dominar
Y también para hacerse entender y explicar.
Usa el cabello recogido
Su sonrisa es encantadora
Su rostro atrevidamente delineado y definido.
¿Y su boca? Su boca, demoledora.
Sus ojos expresan lujuria
su figura va en consonancia con su personalidad.
Pero, suele sonreír de manera espuria.
Y su manera sadista de lujuria es hablar con la verdad.
Y ¿Que paso con la otra dama?
La segunda dama tiene un vestido que arrastra.
Vestido que borra cualquier pisada.
Silente , pendiente, vigilante , casta.
En otras palabras, me habla entre suspiros porque siempre esta callada.
Tiene el cabello largo , como el vestido
Ambos ojos parecen unidos a mi alma.
En nuestras largas conversaciones el ruido tiene el acceso prohibido.
Solo hay aire, su palma en mi pecho, mis ojos cerrados y mucha calma.
Su piel es muy delicada,
tan delicada y blanca como la luna.
Su cabellera negra parece sagrada.
Y hace el mismo silencio cautivador como el de un bebé en su cuna.
No se si la rescaté
o me rescató.
Solo se que desde el principio huimos...
Y , aunque no se de que, esa huida me calmó.
Todo aquel que pueda entender la magia de las palabras que aquí les dejo merece el título de rey. Ya que, entender mi magia es un lujo y , por supuesto, es el lujo que tiene por título este espacio.
sábado, 16 de mayo de 2015
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