abatido por la distancia.
Sólo queda permitido la arrogancia
de aquellos incomprendidos.
Lo recuerdo la primera vez que te escribí,
la ansiedad porque me leyeras me mataba.
Ansiaba que me leyeras, ya que esas palabras eran para ti
y la dedicación de mis poemas, hasta hoy, no ha sido cambiada.
No me gusta llamarla musa
No me gusta llamarla mi razón de escribir.
Pero admito que si algo me quitabas era la razón, y toda excusa
para abandonar mi sueño y cambiar escribirte por dormir.
No te mentiré,
la mayoría de mis poemas los digo en voz alta
Quizás es porque alta es la belleza de este sentir , que me exhalta
cada vez que sueño. Continuaré.
Fui victima de un robo funesto
me robaron el dormir.
A cambio me compensaron con un soñar, que para ser honesto
era tan grande que lo debía escribir.
El problema principal es que estas lejos.
Por supuesto que me quejo,
no le pido permiso a nadie, me quejaré hasta que sea viejo,
y hasta que sea viejo , no pienso dejar de crear.
Nací con el don de pensar
y afortunadamente tu descubriste mis letras
aprendí que podía hacerlas rimar
y que de esa manera podía calmar a mi mente inquieta.
Mensajes nocturnos.
Muchas noches de insomnio.
Había caricias a distancia sin importar el turno.
Había un amor que transcendía lo obvio.
Había somnolencia en mi transitar diurno
Venía la misma confusión espacial que sentía todo borracho al ponerse sobrio.
Había somnolencia en mi transitar diurno
Venía la misma confusión espacial que sentía todo borracho al ponerse sobrio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario