Hoy por hoy , decidí borrar la neutralidad.
Y hoy, por ser hoy, es el día de invocar la calamidad,
de este mundo multiforme llamado causalidad.
Este ente maligno que te deja en modo observador,
tocando todo a tu alrededor,
sin tu poder jugar.
Y para rematar,
tienes pocas probabilidades de ganar,
y no puedes escoger otro jugador
Supongo que estoy molesto con la causalidad,
porque carga mi vida de contrariedad cada vez que se le antoja.
Lo que logro apretar, el lo afloja,
y me patea en la misma pierna que en mi infancia me dejo coja.
Parece disfrutar,
de cada acto principal,
causando un estrés visceral,
en este humilde servidor.
Y cuando parece que va a acabar,
me logra agitar
y hace mi desasosiego mayor.
Parece parte de un juego causal sadista,
donde aquellos fuertes los doblega para hacerlos parecer masoquistas
y dejarlos para luego.
Parece un especialista,
combinando escenarios cual elixir un alquimista
para que la falsa calma que te da entre obras también se convierta en fuego.
Se intenta mantener la calma,
Pero ya la calma no te contiene;
la mandas de vuelta derechito, con sus intensiones, por donde viene
Y abrazas almohada con toda tu fuerza solo para abrazar tu alma.
Vienen maldiciones a labios cerrados.
Vienen plegarias con lágrimas.
Detallas los toscos trazos que se hacen en tus páginas.
Y el cuento aun no ha terminado.
Solo eres tu el actor, y te encuentras en tu obra principal
Te encuentras maldiciendo a la causalidad en posición fetal
Y no hay excusa, te debes levantar
Ya que la obra debe continuar
Te falta mucho por actuar.
Respira profundo, tan profundo que llenes los pulmones de tu alma.
Sécate los parpados para que tu conciencia te vea.
Estira las extremidades, que el siguiente acto es de pelea
Y para defenderte solo puedes usar tus palmas.
Todo aquel que pueda entender la magia de las palabras que aquí les dejo merece el título de rey. Ya que, entender mi magia es un lujo y , por supuesto, es el lujo que tiene por título este espacio.
miércoles, 27 de mayo de 2015
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