miércoles, 27 de mayo de 2015

Glotonería

El ser humano, en sí, es exasperante.
Impaciente.
Incesante.
Un autómata ciego, y ademas, parlante.

Donde hay algo , siempre es poco.
Donde hay en abundancia, nunca es suficiente.
Donde el diferente es loco.
Donde incurrimos a las clases para catalogar a una misma especie.

No se si culpar a Pandora.
No se si culpar al creer en nuestro razonar.
La humanidad parece ser un botón que nunca aflora.
Y parecemos una especie que vive porque quiere acabar

Las enfermedades son un problema,
la peor enfermedad, para el planeta, es el cuasipensar humano.
El problema no es el conocimiento de un tema,
el problema es querer en vez de creer en lo que puede hacer tu mano.

Junta tus manos en forma de rezo.
Admira, en silencio, tus huellas dactilares
Y recuerda que esas dos pequeñas son la manifestaciones conductuales
de lo que tu mente , por alguna razón, prefiere mantener preso.

El errar es tuyo.
Los aciertos también son tuyos.
Las verdades son tuyas.
Y esas mentiras que tu silencio oculta, también lo son.

No se silencia una idea colocando el dedo indice sobre tus labios.
No se tapará nunca el sol con un dedo.
Todo efecto principal, tiene un sin fin de efectos secundarios.
Y aun así , esas ideas secundarias, parece importarles un bledo.

Una acción principal es el tronco de un árbol.
Los efectos , por supuesto, son sus raíces,
Raíces que se expanden en una tierra, acariciada por un sol
que no sabe distinguir a lo que llamamos raza, ni mucho menos fronteras entre países.

Suficiente parece ser un mito.
La saciedad, para la humanidad, parece encontrarse  en el infinito.
Vivimos en la gula de un monstruo hambriento de más
un más indefinido que hace que la humanidad sea de cualquier cosa capaz.

Somos las fauces de una quimera.
Somos los músculos y molares de la bestia de este mundo.
Y masticaremos sin digerir a cualquiera,
sin dudarlo por un segundo.





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Amor

Tres tristes tragos tragué, Eres tú, es el otro, ya no sé.