Y aquí estoy de nuevo en la esquina de mi cama
colocando mi brazo sobre mis ojos
y dándome cuenta que aún no puedo verlo...
No puedo verlo.
Se me nublan ojos con ese pensamiento...
Es un nudo en la garganta al dormir y soñar;
Es una taquicardia al mirar al cielo...Y un infarto sí miro el espacio.
Es ese ese espacio mínimo entre el alma y el cuerpo...
Es ese espacio de tiempo entre el amanecer y el ocaso.
Es abrazar la almohada como excusa para no llorar,
y aún así sueño llorando.
Es quedarme pensando en mi ventana viendo la calle...
Es sosteniendome de mi ventana ante que mis piernas fallen.
Es no querer despertar para que el sueño no acabe,
es no querer dormir para no tener que soñar.
Es querer empezar el día sosteniendo mi alma al pecho
sentado sobre el sofá sin decir una palabra.
Son sueños desahuciados
de alguien que vive soñando
o sueña viviendo.
Son solo simples bocados
de alguien que vive y escribe mientras se está muriendo.
Todo aquel que pueda entender la magia de las palabras que aquí les dejo merece el título de rey. Ya que, entender mi magia es un lujo y , por supuesto, es el lujo que tiene por título este espacio.
sábado, 10 de octubre de 2015
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