Te amo.
-¿Podríamos terminar?
Pero Alicia ¡yo te amo!
-Y yo amaría terminar.
Pero no entiendo... todo esta excelente
-No lo esta.
¿Dime porque vemos el mundo tan diferente?
-Porque yo no estoy donde tu estas.
Maldita sea mi suerte
-Maldita sea la de ambos.
¿Qué tanto te puede afectar a ti no amarme más Alicia?
-Que te amé y ya no lo hago más.
Pero intentemos de nuevo, yo sé que aún me amas.
-Lo siento, pero no.
¿No me amas o no quieres intentarlo más?
-Entiende que no soy capaz de re-enamorarme. No soy un un ordenador que puede resetarse a conveniencia sólo para volver besarte.
Alicia... Sólo fue una vez, tu entiendes que los hombres somos débiles.
-Más débil es aquel que acepta y se excusa, por favor sueltame que en esta relación me siento una intrusa y no me gusta estar en un triángulo.
Juro que fue sólo corpóreo; nada del corazón, por favor no me dejes mi amor...
-¿Cuántas veces van ya?
Las otras no cuentan Alicia, por favor no saques a conversación cosas que ya perdonaste.
-¿Disculpa? ¡Pero que insolente! Yo te perdoné dos veces con la misma excusa con la que hoy te aferras.
Si yo tuviera que adjetivarte con lo que dices serías el hombre más débil sobre la faz de la tierra.
No voy a aguantar insultos de tu persona Alicia ¿Quién te crees para regañarme? Acepta mis disculpas y dejemonos de tonterías Alicia.
-Suficiente, lárgate de mi vista.
¿Con qué eso quieres?
-¿Qué estas haciendo con eso?
Por favor baja esa arma...
¡No te me acerques! !por favor bájala...!
Ahora sí desapareceré de tu vista
-¡Aux...!
Esa noche se escuchó un grito ahogado
y el sonido de dos disparos.
Todo aquel que pueda entender la magia de las palabras que aquí les dejo merece el título de rey. Ya que, entender mi magia es un lujo y , por supuesto, es el lujo que tiene por título este espacio.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Amor
Tres tristes tragos tragué, Eres tú, es el otro, ya no sé.
-
Escribí textos que decid í borrar por no discutir, no me sale explicarme. Discutimos siempre: por teléfono, en persona, con mis amigos, con...
-
Estaba siguiendo el sonido de los pocos: pocos amigos; pocas ideas; pocas caricias. Poco a poco me fui acercando a lo que a pocos le importa...
No hay comentarios:
Publicar un comentario