lunes, 28 de septiembre de 2015

Un recuerdo de amor de Merlin

Y hoy es igual al ayer que no recuerdo.
Un cuarto para mi solo, inmaculado.
Blanco de arriba a abajo. A veces siento que mi mente se siente así como esta habitación.
Lo único de color son unas amapolas en mi mesa de noche y
el recuerdo fugaz de una dama que me visita los medio días.

Ella es, quizás, uno o dos años menor que yo. Pero tiene muchas arrugas en la frente.
Usa lentes grandes porque de seguro no ve bien.
Y su cabello es blanco como la luna llena.
No recuerdo su nombre.
Ahora que tocamos el tema de nombres ¿Cómo me llamo?
¿Estaré enfermo y ella será una enfermera?
¿Por qué no puedo recordar que comí ayer?
¿Por qué?...

-¡Hola Merlín!

(¿Será ese mi nombre? Le seguiré la corriente)
Hola...

-Alicia es mi nombre.

Hola Alicia, mucho gusto en conocerte.

-El placer, por enésima vez, es mio.

¿Nos conocemos de antes señorita?

-¡Oh! Pero miren que Merlín mas atrevido,
¿Llamas señorita a cualquiera?

Disculpeme, no fue mi intensión ofenderla.
¿Debería llamarla señora?

-¡Por supuesto mi buen Merlín! Ya que estoy casado con el mejor hombre del mundo.

Es una mujer muy bonita Alicia ¿Cómo es él?

-¿Le interesa mi esposo?¿Será qué a su edad le ha despertado la curiosidad hacia los hombres de su mismo sexo señor Merlín?

No no, confunde mi pregunta. Es que usted irradia cierto color
en esta habitación criminalmente blanca.
Debido a eso me da cierta curiosidad sobre el hombre que la acompaña en su vida.

-¿Cierto color? ¿Podría explicarse mejor señor Merlín?
Prometo que nuestra conversación me la llevaré a la tumba.

¿Lo promete señora Alicia?

-Por mi anillo.

Oh, pero que juramento mas serio.
En fin. Cuando entró a mi habitación, que asumo que es una habitación
debido a que hay una cama, dos sillas y una mesa, usted iba a tono con esas hermosas
flores rojas. Su sonrisa hace unos muy hermosos surcos en sus mejillas.
Y sus ojos , sin darme cuenta, sacaron una sonrisa en mi rostro.
Su maquillaje es muy ligero y su figura es sublime.
Sé que suena atrevido y es la primera vez que la veo, pero es usted muy hermosa.

-Pero que cosas tan hermosas lindas dice señor Merlín...

Disculpe no he terminado.
Los pliegues en su frente denotan su edad.
Pero su delicadas manos engañan mi juicio.
Caminó desde la puerta hasta mi lado con tanta seguridad que pensé
que el extraño en esta habitación era yo.
Si no es mucho el atrevimiento ¿Podría enseñarme sus manos?

-Con la única condición de que usted me enseñé las suyas .

Me parece justo...
Un momento, yo tengo también un anillo en mi dedo anular...
Y en ese momento ambos rompieron a llorar
debido a que los anillos eran idénticos.


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Amor

Tres tristes tragos tragué, Eres tú, es el otro, ya no sé.