No empujes más el puñal
que me cuesta respirar
y debo trabajar mañana.
No entierres más el malestar,
que en este sueño sin igual,
ya no tengo más nada.
Me entregué a la auteridad vincular,
dame nada.
Yo me encargo de los intereses mensuales.
Los propios los reprimo,
Los tuyos los comprendo,
Los otros los justifico,
Y los intereses compatidos son los que tu digas.
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