Espero por mi culpa,
por culpa,
y por cualquier otro culto a la espera.
Hagamos jugo con las peras del Olmo
y trámites con mi inocencia;
ya que al parecer me sobra paciencia
para esperar lo que para otros sería el colmo.
Me gustaría cortar por lo sano
cual cirujano experto.
Pero nadie es profeta en su propio llano
y yo ya no sé cómo suturar este corazón abierto.
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