Me preocupa mi recuerdo en el otro.
No por ego o narrativa,
es más bien porque en este momento de mi vida,
me vivo roto.
Por eso me busco en las partes que dejé
en un país que no le di el lujo de verme morir.
Tengo demasiado que escribir
y no me pienso permitir llorar sobre mi propio eje.
Contacté y me contactaron contactos contentos.
Me desconecté y me desconectaron amores distantes.
Les hablé y algunos me hablaron sobre sus cuentos.
Me consuela y les consuelo el hombre que fui antes.
No morí, me mandaron al paredón de la soledad.
Levanté las manos, pedí piedad.
Sin embargo, mi verdugo me miró a los ojos y con total serenidad
me dijo que verdugo no pide clemencia...te toca disparar.
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