Hay versos que tardan en salir.
Hay besos que tardan en llegar.
A mi me quedaron besos sin existir
en labios que no volví a tocar.
Camisa de fuerza
para esta fantasia enloquecedora,
llena de palabras ensordecedoras
que a ningún trotamundo consuela.
Aprender a vivir sin consuelo
es volverte resistente a un veneno
que no puedes evitar.
Es saber que eventualmente te va a matar
un duelo que parece no acabar,
sin dejar de tocar el suelo.
Partí en pretérito por un porvenir de encanto
pero vivo forzosamente en el presente.
Ya no hay calcio en mis dientes,
y mis sueños son ruido blanco.
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