lunes, 3 de agosto de 2015

La ilusión del mar

Ese sutil exceso.
Ese terreno que se bambolea entre lo seguro e inseguro.
Ese tan liviano peso que puesto sobre ti
puede elevarte.
Y enterrarte.

Me alegra al mismo tiempo que me aterra.
Me libera. Pero me causa pánico la incertidumbre que encierra.
Tan amplio que parece ilimitado, infinito.

El amor tiene el mismo efecto del océano en el horizonte.
Pero la vida te da experticia de marinero.
Te enseña que hay que conocer primero,
y luego, con tu barco, te adentras con un norte.

Es más fácil llegar al espacio, que al fondo del mar.
Es más difícil que desaparezca este amor,
que las ganas de besarte.
Puedes ver desde la playa lo extenso, e inhóspito, que es el mar.
Pero la belleza se perderá en el horizonte.

Incluso el marinero más experimentado puede marearse en alta mar.
El navegador mas experimentado se puede perder.
Pero perdiéndose pudo encontrar el Edén.
Y aquel marinero experimentado sabe que su marear es pasajero.

Ningún mar el calma hizo experto a un marinero.
Marinero que no respete al océano, navega en la orilla.
Para vivir el amor hay que adentrarse en alta mar,
ya que amor sin riesgo es lo mismo que un marinero de lago.





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Amor

Tres tristes tragos tragué, Eres tú, es el otro, ya no sé.