El amor es hasta que la muerte nos alcance.
Avanzaré hasta donde avance. Pero con un fin futuro.
Y con futuro fin.
¡Oh amor! abanico de amplio, pero finito, espectro.
Dulce almíbar de los vivos.
Acompáñame en mis epopeyas carentes de evidente sentido
Y hazme sentir vivo hasta que muera.
Introdúcete en mis venas
Nubla mi razón.
Dame aquella ración de irracionalidad volcánica,
que quema, amarga , mitifica y hace poemas.
Persevera en mi locura.
Desencadéname de la caverna.
Sosiega la premura
de la bestia que equivocadamente en verano hiberna.
Se la armadura que me protege
Se también la daga que me hace sangrar.
Se mi eje
Y también se la fuerza que hace a mi mundo girar.
Déjame idolatrarte y maldecirte.
Negarte los favores, y también pedírtelos.
Déjame decirte lo que nunca le he dicho a nadie
y no le digas a nadie lo que puedo decirte.
¡Oh amor! te amo en esta vida,
no sé , y espero que no, te ame en la otra.
Ya que lo mas sublime que tengo para darte es mi propia vida,
y no otra.
Todo aquel que pueda entender la magia de las palabras que aquí les dejo merece el título de rey. Ya que, entender mi magia es un lujo y , por supuesto, es el lujo que tiene por título este espacio.
lunes, 3 de agosto de 2015
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