Vivo de exhausto en exhausto.
Trabajo, gimnasio o tristeza.
Todo genera cargas, todo pesa...
y yo sigo sin sentirme completamente a gusto.
Sigo enterándome de ella por historia de otros.
Salgo corriendo a escribir
como aquel que no quiere sentir
las piezas de su corazón roto.
No hay gentileza
en esta tristeza.
Mis emociones cual terroristas
no negocian tregua con mis ojos,
y lo bombardean con gas mostaza.
Me invade el desespero de sentirme solo,
creo que jamas lo he estado tanto.
Deje de romantizar y creer útil al llanto,
y mis manos abrazan el hombro contrario
a ver si llega el consuelo de algún modo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario