Resistente a lo impertinente de una hoja en blanco
envidioso de lo inmaculado
yo sin poder dejar de lado
en el mar que me estanco.
Había encontrado el sueño
pero lo perdí.
Me asfixia una ganas de gritar sin dueño
mejor dicho con un dueño negligente.
No quiero hacerme de mi angustia porque no tengo tiempo
y no hacerme de ella hace este pasar lento.
Una angustia que dura más de un momento.
De esos que no han empezado
pero anguastia muy dentro.
La vida tiene un velo anticipatorio
dubitable
impredecible
asfixiante
imperdible.
Miro mis contactos esperando un mensaje de nadie
o de un alguien sin rostro.
Un futuro que me diga que todo estará bien
para poder dormir.
En mi ingenuidad juraba no volvería a escribir
y aquí estoy escribiendo prácticamente solo.
Escribo como estoy
y estoy porque no me queda de otra.
No hay comentarios:
Publicar un comentario