La deforme línea entre la lucidez y la insania
me la cuestiono con cada parpadeo
¿Será que si lo hago rápido hay menos probabilidad
de que lo que está siga estando luego de que mis párpados suban?
Y si no es así ¿a quién llamo?
¿Quién me ayudaría a recuperar la integridad de mi mundo?
Es mío porque no existe otro salvo la extensión propia.
Es tan mío que no existe un otro.
O, al menos, no un otro distinto a mi.
¿Qué pasa si los párpados no suben?
¿Qué pasa si una vez ellos están arriba todo se viene abajo?
¿A dónde se acude si le tengo miedo a mis párpados?
Siento que con cada parpadeos se expande el Tártaros
y en algún momento será indiferente si tengo los ojos abiertos
o cerrados.
Siendo el adentro también afuera.
Siendo lo claro también oscuro.
Siendo arriba y abajo el estar de quien no quiera.
Más que miedo al parpadeo
tengo terror a quedarme en uno.
Viviendo en instancias en que nadie presente me habla
y sabiendo que un parpadeo no es solo uno.
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