Me di cuenta que mi forma de amar es un peligro para mi yo adulto. La razón es sencilla, con 26 años amo como un niño pequeño de máximo 2 . Amo tan intensamente que me brillan los ojos y sonrío cuando veo a esa persona pero tengo un miedo cuando no la veo - es como si al dejar de verla ella desapareciera. Mi sonrisa es proporcional a mi puchero y el cariño es de la misma mesura del berrinche. Mis abrazos son a cuerpo y tiempo completo y mis besos son dados con la intensión de que no se vaya y de, quizás, comérmela. Como has podido leerme, amo de una forma en dónde lo único que doy es amor y lamentablemente a esta edad amar no es suficiente y aunque parezca muy basto, no basta.
Todo aquel que pueda entender la magia de las palabras que aquí les dejo merece el título de rey. Ya que, entender mi magia es un lujo y , por supuesto, es el lujo que tiene por título este espacio.
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Amor
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