lunes, 8 de junio de 2015

Artista callejero

Deseamos razonar con sentimientos.
Practicamos para dominar una emoción.
Queremos apresurar el proceso lento del amor
Y para enamorarnos buscamos en la ciencia su argumento.

Creemos poner barreras ante nosotros,
cuando la verdad es que muchas veces son nuestro espaldar.
Espaldar que tiene como objetivo sostenernos si nos va mal
y así no impactar contra el concreto.
Pero, en concreto, creemos que el alma es un espejo roto
Imágenes difusas pixeladas...
Pero el alma , en sí , solo son  pequeñas pinceladas
de un artista callejero pintando en un alboroto.

Cada artista tiene su trípode, lienzo y pincel.
Cada uno tiene su calle, sus ojos y su parecer.
Cada uno tiene su forma de dibujar, como tiene su forma de ver.
Lo terrorífico es que solo tu decides si ese cuadro es para exhibir
o lo pintas para vender.

Soy un artista callejero.
Cambiando palabras por colores.
Cambiando trazos tosco por amores,
y enseñando a hacer autorretratos primero.

No soy el primero en terminar,
mi obra esta apenas a grafito.
Pero, al voltear y ver las obras de otros, vi obras de puros gritos.
Así que dejé el trípode y empecé con mi lienzo a caminar.

No comparamos talentos,
solo le quito el pincel y el grafito por un momento
y les sugiero mirar su obra.
Algunos me decían que dibujaban sin sentimiento,
pero parecen olvidar que la angustia es un sentimiento
que en emociones cobra.

Den un paso atrás,
olviden el avanzar en su obra por un instante,
estiren ese cansancio incesante,
y desechen las pinceladas de sentirse incapaz.

A diferencia de un diamante,
una pintura no se crea por presión,
se crea con la imprecisión,
de la idea futuro sofocante.

Toda vida empieza con un lienzo.
No discutiremos si es sólo blanco puro
o tiene algunas lineas al comienzo.
Solo recuerda que tu lienzo es inmenso
Y tu paleta de colores no solo incluye los oscuros.







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Amor

Tres tristes tragos tragué, Eres tú, es el otro, ya no sé.