Crónicas equiláteras,
condenado
a los ciento ochenta grados
que dictan los teoremas.
Esencialmente triangulado,
en postulados vigilados,
por un policía corrupto.
Convicto de bocados;
Mejor dicho, bocanadas,
Peor dicho, soplos.
Todo aquel que pueda entender la magia de las palabras que aquí les dejo merece el título de rey. Ya que, entender mi magia es un lujo y , por supuesto, es el lujo que tiene por título este espacio.
Tres tristes tragos tragué, Eres tú, es el otro, ya no sé.
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