Estoy listo para la crueldad de este mundo
Pero.. me pides que busque una caja.
Me invitas a vivir sin latidos,
con la sangre fría,
con una piedra en el pecho.
Me sugieres en silencio
que aquello que presencio
es desde los ojos de un niño.
Me extiendes la mano
solo para apretarla.
Para recordarme que el mundo
ahorca,
aprieta,
mata.
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