Se levantó como un día cualquiera,
no parecía distinto en lo absoluto.
Ahora su madre esta de luto
porque su hijo se lo ha llevado la carretera.
Era la mañana de un lunes, con brisa fría mañanera
un joven pisaba la acera
para hacer volar sus problemas con un papagayo.
No tuvo que intentarlo mucho,
la brisa se porto muy mansamente.
Al muchacho le decían lucho,
no tengo idea porque sinceramente.
Voló por un par de horas
cambiaba de lado para halar el pabilo cuando se la cansaba un brazo.
La carretera se veía sola
y aun faltaba mucho para el ocaso.
No conozco la vida de sus padres
así que no puedo contárselas.
En la escena sólo vi el llanto de una madre
que la verdad, no puedo narrárselas.
Lucho emocionado por la distancia de su cometa
pierde de vista la carretera
los que ven al muchacho, uno que otro, se inquietan
pero siguen caminando, como si nada, por su acera.
La linea del papagayo se corta bruscamente;
lucho tiene como instinto intentar agarrarla,
el conductor no tiene los reflejos suficientes
y el resultado de esta escena no logré de mi mente sacarla.
Vi el cuerpo de un infante sin vida en la carretera.
Vi el papagayo alejarse.
Vi una familia entera llorando en la acera...
y a partir de ahora lucho no volvería a levantarse.
Todo aquel que pueda entender la magia de las palabras que aquí les dejo merece el título de rey. Ya que, entender mi magia es un lujo y , por supuesto, es el lujo que tiene por título este espacio.
lunes, 9 de febrero de 2015
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